jueves, 7 de octubre de 2010

LOGOFLUJO: Un Camino Profundamente Cristiano de Expresión Estética

por Javier OTK

Dedicado, con toda humildad,
a mi amigo y pastor Karol Wojtyla.

(México, 2000).

El obstáculo cultural más importante que hoy en día impide el sano desarrollo humano, sin duda es el factor de la escisión. Éste se presenta en múltiples aspectos, lugares y tiempos, entorpeciendo que se manifieste la plenitud de la persona humana, una de cuyas principales características es precisamente su unidad indivisible.

Los errores acumulados del pasado, nos han llevado a dividirnos: al pensar, al conocer, al actuar, al comprometernos. Por ejemplo, hay hombres que manifiestan un pensamiento muy católico hacia el interior de la Iglesia o cuando están en familia, pero al estar entre laicos en el mundo, se expresan y actúan como si nunca hubiesen conocido a Dios, alterando no sólo su lenguaje, sino hasta los contenidos manifiestos de su conciencia. En ellos no sólo se hace evidente la incapacidad para conciliar lo sagrado con lo secular, sino la capacidad histriónica nata que los hace actuar con máscaras, sombreros y disfraces distintos, según la ocasión y la intención. ESTÁN DIVIDIDOS.

Las razas, las culturas, las naciones, las economías y las religiones, en vez de servir a la unidad y al desarrollo humano, en muchas ocasiones se convierten en factor de división. Ahí tenemos, como ejemplos: los católicos y los protestantes de Irlanda, los norteamericanos del petróleo y los iraquíes, los norteamericanos del neoliberalismo y los cubanos del comunismo, los millones de mexicanos en la pobreza y los muy escasos multimillonarios del mismo país, la derecha y la izquierda dentro de la Iglesia Católica, los terratenientes y los indígenas de Chiapas... ESTÁN DIVIDIDOS.

Para comprender la realidad, el hombre se ha acostumbrado a “analizarla”, dividiendo su razón entre diversas ciencias que ni siquiera alcanzan a explicar con perfección la parte de verdad que les correspondería. Cada vez hay más especializaciones y en las escuelas y universidades se imparten más materias, con lo cual los hombres se van alejando de la comprensión integral. ESTÁN DIVIDIDOS.

La virtud y la capacidad humanas han sido divididas, surgiendo así la fe y la razón. Cada una ha trazado su propio campo de acción, ha defendido su pretendida autonomía y se han alejado la una de la otra. Parecería que la persona no pudiera explicarse la realidad a la luz de la fe-razón [1], como si el Espíritu de Dios no estuviera presente a cada instante en la evolución cuántica de la materia. Sus ciencias los han alejado de la verdad a estos hombres. ESTÁN DIVIDIDOS.

Ingresando al principado del conocimiento del bien y del mal, se han separado del Reino. En ese principado de luz y tinieblas, se ha enfatizado una forma de pensar melodramática y maniquea, que parece no poder salir de la trampa que le imponen los pares-contrarios. Esto ha dado origen al método antitético de pensar. Parece que los hombres no pueden escapar de esa trampa, porque sus contradicciones, como espejos de laberinto, les dificultan avanzar y encontrar la salida. ESTÁN DIVIDIDOS.


* * * * * * *


La comunión con nuestro Dios y nuestros hermanos es nuestro destino más anhelado. Y como el factor de división es lo contrario a la comunión, se hace necesario y urgente combatirlo.

La estrategia que tendremos que aplicar para este combate, nos impone la necesidad de utilizar las mismas armas que ha desarrollado nuestro enemigo: el factor de división, cuyas principales armas son: la departamentalización del saber y el método antitético de razonar.

En su carta encíclica “Fides et Ratio” (n. 85), Juan Pablo II escribe: "… asumiendo lo que los sumos Pontífices desde algún tiempo no dejan de enseñar y el mismo Concilio Ecuménico Vaticano II ha afirmado, deseo expresar firmemente la convicción de que el hombre es capaz de llegar a una visión unitaria y orgánica del saber. Este es uno de los cometidos que el pensamiento cristiano deberá afrontar a lo largo del próximo milenio de la era cristiana. El aspecto sectorial del saber, en la medida en que comporta un acercamiento parcial a la verdad con la consiguiente fragmentación del sentido, impide la unidad interior del hombre contemporáneo. ¿Cómo podría no preocuparse la Iglesia? Este cometido sapiencial llega a sus Pastores directamente desde el Evangelio y ellos no pueden eludir el deber de llevarlo a cabo."
Para poder llegar a nuestro destino más anhelado: la Comunión, es conveniente fijarnos algunas metas intermedias. En oposición dialéctica a las principales armas que ha usado el enemigo, nuestras metas intermedias son: la sabiduría integral (semejante al holismo), y el método de razonar y expresar que bautizaremos con el nombre de Logoflujo (fluir del Logos, Sentido o Razón).

A diferencia del método antitético de pensar (oponer dos ideas para obtener otra como "justo medio" o una síntesis relativa), lo que experimentamos en el Logoflujo es un modo sináptico de fluir; es decir, las ideas se van vinculando paso a paso, con cierta lógica, o bien, en forma vertiginosa, como a grandes saltos de tipo cuántico (en los que a veces no es fácil comprender de inmediato la lógica entre las ideas conectadas sinápticamente).

Para que en verdad la Razón (o el Logos) pueda fluir, debemos aceptar la fe-razón de que el Logos siempre ha existido y se encarnó para enseñarnos amorosamente a vivir en comunión con Él. Sólo así puede fluir la razón en nosotros, permaneciendo en comunión con el Logos, lo cual nos brinda la inconmensurable garantía de ser la Verdad la que fluye a través de nosotros. (Desde luego esta Verdad, al ser mediatizada por un lenguaje que se extiende en el tiempo, no puede manifestarse en forma completa).

El requisito esencial para que pueda producirse el Logoflujo, es introducirse a La Sexta Dimensión [2]. Ahí no podemos penetrar si sólo empleamos la razón convencional; se hace preciso dejarnos inflamar previamente por la fe. Ésta es la llave que nos permite abrir la puerta de La Sexta Dimensión, a fin de que podamos gozar de la comunión con la Verdad y de la comunicación de ésta mediante el Logoflujo.
(Esta experiencia, profundamente católica y mística, es nuestra aportación al “New Age”. Creo que a este movimiento sin fronteras, no podemos ingresar sin ejercer un pensamiento crítico, capaz de discernir. Tampoco podemos mantener una actitud únicamente combativa. Los comunicadores católicos debemos entrar a la “Nueva Era”, como también entramos al mundo; pero siendo sal, siendo levadura, siendo luz, a fin de que contribuyamos a transformar las realidades temporales, a partir de inculturar un lenguaje tan atractivo y postmoderno como el de ellos).

El Logoflujo no es un “estado alterado de conciencia”, sino un movimiento voluntario de máxima expansión, comunicación y gozo de la persona humana. Es un proceso activo de apertura y de entrega al Logos, para servirle humildemente como instrumento, y sin que la humildad implique enterrar todas nuestras capacidades y potencialidades creativas, intelectuales y emocionales que hemos recibido gratuitamente del Logos, y que en gratitud las sometemos a Su servicio.

Vivir nuestro ser en La Sexta Dimensión, y emplear el método de razonar que hemos llamado Logoflujo, significa experimentar —en el aquí y ahora— un anticipo muy cercano a lo que será la comunión eterna con nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Hay, sin embargo, una pequeña restricción: el Logoflujo se reserva a quienes hayan muerto y vuelto a nacer (ojo: que no he dicho “reencarnar”). Así que, si queremos experimentar el Logoflujo, pero no hemos muerto, pues hay que morir para renacer en nuestro hombre nuevo, como el grano de trigo que si no muere, no crece ni fruto da.

* * * * * * *

Desearía aclarar que el Logoflujo es un camino de expresión religiosa y estética, que puede vivirse y aplicarse en diversas situaciones y con diferentes propósitos que, a la vez, tienen mucho en común.

1.- El Logoflujo como un camino de vida en el que la persona, a fin de permanecer –—desde aquí y ahora— en la continua comunión con el Logos, se ofrece ritualmente a Su servicio, en todos y cada uno de los momentos de su vida. De este modo, se funden la vida mística contemplativa y la operativa, en un vivir cristiano integral que destierra las escisiones y une la vida con la fe, la razón con la fe, la cultura con la fe, la vida religiosa con la vida productiva, la contemplación con el trabajo, la utopía con la realidad presente, en el marco de la construcción del Reino de Dios.

2.- El Logoflujo como un camino creativo para la concepción —que va más allá de la psíquica intuición [3]—, de ideas y realizaciones escritas, cinematográficas, musicales, plásticas, científicas.

El trabajo del cineasta, al igual que el de otros creativos, siempre y cuando vaya en pos de la BELLEZA, no es del todo gratis (aún para los que empleamos el método del Logoflujo). Es el trabajo más peligroso de todos, en virtud de que es un sacrificio de entrega que el cineasta debe realizar a corazón abierto, para poder trascender. Es, ni más ni menos, el proceso creativo que surge de la solidaridad religiosa y estética con la muerte y la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

3.- El Logoflujo como un camino para la dirección de actores, en el que el actor o actriz debe permitir que el Logos mismo, o la dirección de su influjo dramático, fluya en él o ella, interna y externamente, conduciendo todo su personaje. Guiado por el director, el actor o actriz se introduce en un proceso de tipo logoterapéutico para encontrar su sentido como personaje y como persona, haciendo del proceso histriónico un camino de exorcismo, de liberación, de reconciliación y encuentro con el Logos; proceso, cuyo primer agente y destinatario es la persona humana, tanto del actor o actriz, como del director y el público.

El Logoflujo permite al hombre volar en virtud de esas dos alas a las que se refiere Juan Pablo II: la fe y la razón (la revelación y la filosofía).

Y la revelación entendida no como un depósito acabado de contenidos, sino como la maravillosa Vida Eterna de Dios que a cada instante sigue revelándose al hombre, no sólo en el acto puro de hacer teología, sino al entrar en íntima comunión con el Logos, en oración, en amorosa sujeción a Su Verdad, la cual nos permite volar en libertad por los cielos de la creatividad.


LA POSESIÓN HISTRIÓNICA Y EL LOGOFLUJO

El logoflujo se manifiesta en el actor y en la actriz como una posesión histriónica.

Cuenta el actor Alejandro Tomassi que uno de sus maestros fue Juan José Gurrola. Lo recuerda por todos los consejos y tips que le dio a nivel actoral.  Cuenta que alguna vez le dijo que no se preocupara, que dejara que el personaje llegara a él.

Eso es, exactamente, lo que implica abrirse a la acción del logoflujo, permitir que el personaje llegue a uno, se posesione de ti, y tú dejar dócilmente que te use como instrumento de expresión.


Por supuesto, esta entrega al personaje no debe ser absoluta. El actor o la actriz debe ejercer una cierta tensión que le permita modular, dosificar, corregir, ajustar al personaje. Ese equilibrio entre la acogida del logoflujo y la aportación técnica y artística del actor o actriz al personaje, constituyen el fundamento del método actoral que promuevo como director.


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NOTAS:
[1]: Fe-razón: Palabra compuesta acuñada por el autor para dar entender una certeza que, sin poder conocerse ni comprobarse mediante métodos científicos, no obstante se cree cierta a la luz de la fe, y con ello le basta a la mente humana, sometida a su Creador, para otorgarle un nivel de certeza superior a las razones simples.

[2]: "La Sexta Dimensión", ensayo de Javier Ortiz Tirado Kelly publicado en este mismo blog; y originalmente en la revista Istmo 207 de julio-agosto de 1993.

[3]: La aclaración de las diferencias entre el Psicoflujo y el Logoflujo, las hace Oteka en su libro "Alegorías de la Ciega y el Sordomudo", que es el postguión de su película homónima, dirigida por Oteka; y co-escrita y editada por Oteka y Sergio Román Armendáriz. Esta es la aclaración publicada:

El Psicoflujo es un término que Oteka emplea para referirse al dictado que recibe de su psique, en forma consciente e inconsciente, y que él transcribe al papel o a la película, en un proceso de autodescubrimiento gradual, que manteniendo el misterio de aquello que no logra revelársele de momento y por completo, lo llena de asombro y lo eleva a niveles máximos de éxtasis creativo. Éste es el proceso que mueve a Oteka, en forma predominante, durante esta joven etapa de su vida artística y estudiantil. En términos junguianos (*), Oteka incesantemente busca a su ánima. Tal es el caso de este filme simbolista, donde la Ciega (ánima de Oteka) y el Sordomudo (ánimus del ánima de Oteka), van descubriéndose y revelándose hasta lograr la superación de los traumas y la integración en una dualidad que se complementa y se comunica con plena armonía… a semejanza de la imagen y el sonido en el cine que, de este modo, como un espejo que se refleja a sí mismo hasta el infinito, produce por él y para él un homenaje de alcance mítico al cielo y al infierno que la pantalla revela.

Años después, Oteka descubrirá el Logoflujo, proceso en el que se somete, como instrumento, al dictado del Logos, el Verbo, la Palabra que está sobre toda palabra… Oteka desarrolla ampliamente estos términos en su Metafílmica, que es su manifiesto cinematográfico.

[Oteka descubrió, a partir de las pesadillas que tenía cuando era niño, que el Demonio pretende filtrarle mensajes, aun en contra de su voluntad. A este proceso, Oteka lo ha denominado Demoflujo, con el cual ha aprendido a coexistir y, hasta donde le ha sido posible, a denunciarlo y combatirlo].

(*) (JUNG, Carl Gustav , ha ejercido influencia en Oteka por medio de las teorías acerca del Arquetipo, el Inconsciente Colectivo y los Sueños.)

miércoles, 6 de octubre de 2010

BRIGITTE Y LA METAFÍLMICA - el Decálogo

por Javier OTK

Decálogo de capítulos o cortometrajes publicado por la revista CONSPIRATIO, en sus primeros diez números, en la columna titulada “Metafílmica de Oteka”.

Es una obra derivada del ensayo de novela “Brigitte y la Metafílmica”, del mismo autor, y que es el manifiesto de su estética cinematográfica.

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METAFÍLMICA DE OTEKA (1) - Cortometraje de una joven llamada Brigitte

por Javier OTK

A MANZANA Y ALMENDRA


Decálogo de capítulos
o cortometrajes
publicado por la revista
CONSPIRATIO,
en sus primeros diez números,
en la columna titulada
Metafílmica de Oteka.
Es una obra derivada del ensayo de novela
“Brigitte y la Metafílmica”,
del mismo autor,
y que es el manifiesto de
su estética cinematográfica.


Brigitte, símbolo femenino de belleza, ¡cuánto he soñado tus ojos verdes y rasgados!

Voz en off:


Brigitte proviene de "bright", y tan brillante es su origen como su manifestación espléndida de belleza. Platónico amor, ideal que surgió de lo real, de una experiencia semejante al opacamiento que en los mitos imponían los antiguos dioses a los mortales, en este caso, un atrevido niño, que llegaría a convertirse en maestro de Metafílmica.

Corte a:

Brigitte, la santa patrona de Irlanda, siente la necesidad de implorar a Dios:

— ¡Quítame la belleza!…

Corte a:

Al descender de las nubes de sus evocaciones, Oteka, el maestro de Metafílmica, con tierno aplomo sostiene de los hombros a Eva, su joven discípula, admirando sus bellísimos ojos verdes y rasgados.

Oteka:

— Desde hoy te llamarás Brigitte, porque mientras el mundo siga reteniéndote debido a tu inescondible belleza, no podrás entregarle a Dios lo que de ti quiere. No te preocupes, porque al final de cuentas el Creador devolvió a santa Brigitte su belleza… eso sí, una vez que la transformó a su antojo.

Corte a:

Eva, la bella estudiante de Metafílmica, por ahora ajena al mundo interior de su maestro, no comprende, en ese atrevimiento, los alcances del acto de cambiarle de nombre, y mucho menos sospecha la clase de experiencias que habrá de vivir en ese liceo mexicano de arte.

Brigitte (reclama a su maestro):

— Si lo único que yo quiero es algo muy simple, que me ayudes a descubrir qué película quiero hacer.

Oteka:

— Veo que estás ansiosa de encontrar la luz. Ésta siempre aparece al final, cuando la persona sedienta de ella está perdida en la oscuridad. Así que partiremos desde tus tinieblas… Te espero aquí, a las doce de la noche, en punto.

Voz en off:

Cuántos pensamientos se agolpan en la mente de Brigitte: ¿Por qué su maestro la ha citado a media noche? ¿Qué intenciones tendrá? ¿Podrá confiar en él?... En su dormitorio se conecta a Internet y busca información relacionada con Brigitte. Halla dos cosas que la maravillan: La imagen de un hermoso vitral que no puede dejar de admirar, en donde la santa sostiene una larga y luminosa antorcha que simboliza su propio nombre: la luz, la brillantez ("bright"), la belleza.

La segunda maravilla que descubre, es un párrafo que confirma la anécdota que le ha anticipado su maestro:

Nacida en el año 453 D.C., Brigitte fue conocida por su belleza. Cuando alcanzó la edad apropiada, su padre pensó que era hora de que se casara, pero Brigitte no estaba contenta con la idea. Ella se había entregado a Dios, y no quería dar su amor a ningún otro. Entonces rezó a Dios pidiéndole que le quitara su belleza, y Él así lo hizo. Cuando el contrariado padre de Brigitte vio que su belleza se había ido, la dejó hacerse monja, como era su deseo. Santa Brigitte fue la primera religiosa mujer en Irlanda. Con otras jóvenes fundó un convento. Cuando finalmente pudo consagrarse enteramente a Dios, un nuevo milagro ocurrió, y su belleza le fue devuelta.

La nueva Brigitte (enojada):

— ¡Pero si yo no quiero ser monja! ¡En qué rayos estará pensando ese mocho!

Corte a:

Una vez que se tranquiliza, su vista es atrapada de nuevo por la bellísima imagen de la santa. La contempla por varios minutos, sumergida en una profunda comunicación entre silencios que la atrae, que no la deja escapar… hasta que vuelve a reaccionar con rebeldía.

Brigitte:

— ¡Ni tampoco santa! Pero, ¡en qué malditos rayos estará pensando ese idiota! La santidad en definitiva no es para mí. Yo soy una chava, la neta, super alivianada.

Corte a:

Brigitte descarga su enojo sobre los botones de la computadora, pero el monitor no quiere apagarse. Como una misteriosa señal sigue proyectando la colorida imagen de la joven santa irlandesa. Vuelve a recetar un golpe sobre el botón del monitor, pero parece que éste no tiene la voluntad de apagarse.

Brigitte (grita):

— ¡Demonios, o te apagas o…! (Jala del cable y la imagen sólo baja de intensidad)…. ¿Será necesario invocar a los mismísimos demonios para que me obedezca ese maldito aparato?… El que sí es un demonio es ese profesor que me quiere inquietar con sus anacrónicas propuestas de misticismo metafílmico. Yo no sé qué estaba pensando cuando se le ocurrió ese nombrecito… Y para acabarla de fregar, tengo que aprobar su curso… ¿Y qué tal si me hago la enferma?... No, tarde o temprano tendría que aliviarme y cumplir sus caprichitos… Tengo que ir… a media noche… ¡qué flojera!… ¿Qué querrá?… ¿De qué tinieblas me quiere sacar?… ¿No tendrá la intención de recetarme el catecismo?… No, creo que no es su estilo. En honor a la verdad, tengo que reconocer que es nada aburrido, sobre todo si lo comparamos con la sarta de natas y tecnócratas que hoy abundan… La neta, me tiene super intrigada el hombre… ¿Por qué a media noche?… Ya no resisto más la curiosidad. ¿Qué trata de enseñarme?

Disolvencia a:

La cámara de la Metafílmica continuará su viaje… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.


AVANZA A:

(2) Cortometraje de un misterio que se proyecta luminoso.

METAFÍLMICA DE OTEKA (2) - Cortometraje de un misterio que se proyecta luminoso

por Javier OTK

La cámara observa que casi todas las luces están apagadas en el liceo. El reloj del pasillo marca las doce en punto. No se escucha ruido alguno. Brigitte llega al fondo del pasillo. Sobre la puerta del cubículo de su maestro cuelga un grueso cuadro de madera con un letrero pirografiado en latín que reza: "Veni, Creator Spiritus". Brigitte toca tres veces, pero nadie contesta. Abre entonces la puerta. El cubículo está vacío, sólo una vela ilumina otro letrero escrito sobre papel:

Sal de tu oscuridad bergmaniana, y busca el eje de luz que comenzará a clarificar el misterio de tu próximo filme.

Brigitte (piensa):

— ¿Se referirá el maestro al salón de proyecciones?

Corte a:

Cuando Brigitte llega al salón, el eje luminoso del proyector invade la pantalla. Una raya blanca se va pintando, de izquierda a derecha, sobre la negra superficie. Eso es todo. La bellísima joven observa con atención esa imagen tan simple. Ninguna otra cosa sucede. A lo largo de varios minutos, sólo una raya blanca va fluyendo al centro de la pantalla negra, de izquierda a derecha.

Oteka (el maestro de metafílmica, transmite su voz impostada y profunda, a través de las bocinas del auditorio):

— Hipnotizante, ¿verdad?

Brigitte (gritando):

— ¿Eres tú? ¿Dónde estás?

— ¡Acaso te importa eso!: ¿Dónde estás?… ¿De dónde vienes?… ¿A dónde vas?… ¿Quién eres?… Sigo esperando tu respuesta, Brigitte.

— ¿Cuál respuesta? Aquí estoy. No he faltado a la cita. ¿No es eso lo que querías?

— Has cumplido, sí, y ¿no te parece hipnotizante lo que ves?

— Sí, pero no le encuentro el chiste, tanto tiempo sólo para ver una insignificante raya blanca que avanza en línea recta.

— Fíjate bien.

Corte a:

Por más que lo intenta, Brigitte no logra encontrar interesante lo que ve reflejarse sobre la pantalla.

Oteka:

— ¡Es una imagen cautivadora!… Cada segundo se proyectan veinticuatro cuadros fijos que, gracias a la retención que de ellos va haciendo tu retina, obtienes la sensación de un movimiento continuo. ¿No es maravilloso?

Brigitte:

— Sí… por supuesto… ¡es maravilloso!

Oteka:

— Es el movimiento… es el tiempo… es… ¡es la imagen de la vida visible que fluye desde lo invisible!

Corte a:

Los ojos rasgados de Brigitte se abren al máximo, como si esas palabras se los hubiesen agrandado. No puede dejar de admirar la simplicidad y belleza de esa síntesis visual perfecta que impacta su mente y su corazón.

Oteka:

— ¡Esa imagen es, nada menos, la eternidad que penetra en tu tiempo!

Corte a:

La frase retumba, como si proviniese de trompetas apocalípticas, en el ser entero de la avispada discípula. Aunque de momento no comprende los alcances científicos, filosóficos y teológicos del contenido de esas palabras, su forma la excita. De pronto, la luz se hace en la sala y el proyector es apagado. Brigitte está sentada en una butaca en medio del pequeño salón. Oteka sale de la cabina de proyección, camina por el pasillo hacia el frente, jala un rotafolios que coloca al centro y comienza a dibujar una raya horizontal que divide en tres partes. Sobre la primera parte escribe la palabra "pasado", al centro: "presente" y, por último, sobre la sección derecha escribe "futuro".

Oteka:

— Una visión lógica, pero anacrónica. Así habrían imaginado el tiempo mis abuelitos. (Brigitte ríe y sigue escuchando a su maestro). ¿Por qué darle el mismo espacio al presente? La humanidad habrá dado un gran paso el día en que aprenda a percibir el tiempo no como si fuera espacio, y el espacio no como si fuera tiempo. ¿Te has puesto a pensar cuánto dura el presente? ¿Puedes, como en esta raya, representarlo gráficamente del mismo tamaño que el pasado y el futuro? ¿Existe en realidad ese tiempo llamado presente?

Corte a:

Brigitte aún no encuentra una respuesta que le parezca confiable, por eso guarda silencio.

Oteka:

Mira Brigitte, sólo la belleza nos permite apreciar todo eso que es el presente… ¿Y tú crees que importa de dónde procede la Belleza?, porque por ejemplo a Charles Baudelaire, en "Las flores del mal", parecía no importarle:

"¿Qué importa que procedas del cielo o del infierno, Belleza, monstruo enorme, ingenuo y espantoso, si tus ojos, tu risa, tu pie, me abren la puerta de un Infinito que amo y no conocí nunca? De Dios o de Satán, ¿qué importa?, Ángel, Sirena, ¿qué importa, si por ti —hada con las pupilas de terciopelo, ritmo, fulgor, mi única reina—, el mundo es menos feo y el tiempo menos largo?"

Pero para nosotros, en la Metafílmica, nos resulta fundamental la cuestión de dónde procede la Belleza. Ahí se finca toda nuestra estética.

Escucha este fragmento del prólogo del Evangelio según San Juan:

"Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz".

La posición que asume el cineasta de la Metafílmica se fundamenta en la función profética asumida por Juan el Bautista. Pues no es él la luz, sino que da testimonio de la Luz… La Metafílmica propugna por un cine de autor, pero del Autor de los autores, en dónde estos últimos son fieles instrumentos fílmicos de la Palabra que está sobre toda palabra.

Disolvencia a:

La imagen meditabunda de los bellísimos ojos verdes de Brigitte, abiertos al máximo, se congela.

Voz en off:

La cámara de la Metafílmica continuará su viaje… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.


AVANZA A:

(3) Cortometraje del Cruzado jugando ajedrez con la Muerte

METAFÍLMICA DE OTEKA (3) - Cortometraje del Cruzado jugando ajedrez con la Muerte

por Javier OTK

El maestro de Metafílmica proyecta a Brigitte “El Séptimo Sello”, película bergmaniana fundamental, que inicia en el misterio apocalíptico de un contrastado cielo, cuyas nubes en vano intentan esconder la magnificencia del sol, porque su presencia se anuncia con “trompetas” de sonoridad carminoburanesca, profetizando que pronto dará a luz. Y al intimidar al presagio de la tormenta, una Paloma aparece dominando las alturas con su pacífico vuelo.

Voz en off:

“Y cuando el Cordero abrió el Séptimo Sello, en el cielo se hizo un silencio que duró el espacio de media hora”.

Corte a:

Bajo el silencio del cielo y frente a un mar en tregua junto a los peñascos, un caballero que regresa a su antigua Suecia después las Cruzadas, va de camino a casa, a enfrentarse no sólo con la temible peste, sino con aquel mítico encapuchado que se le presenta como la Muerte. El cruzado, para ganar tiempo a su vida, los reta (a la Muerte o al Diablo, según la invocación), a una partida de ajedrez.

El maestro de Metafílmica explica a Brigitte:

— Ese desafío que el personaje plantea a la Muerte, es también la audaz estrategia que, como realizador, Ingmar Bergman utiliza para robar al Juez Implacable (el espectador), el precioso tiempo que requiere para dar a luz —como el sol tras las nubes— su película… sin afectarle que la Muerte termine venciendo al cruzado; pues, al fin de cuentas, como director y maestro ajedrecista, al avanzar sobre el cuadrante del tablero y proyectar el último cuadro de su película, habrá logrado el triunfo en la partida narrativa que él considera la definitiva.

Corte a:

Entre jugada y jugada, el cruzado se confiesa ante quien supone es un cura tras el claustro.

El maestro de Metafílmica:

—Aquí, Bergman se apodera de la atención en virtud del diálogo fundamental que dramatiza el cuestionamiento de su metafílmica.

Antonius Block (el cruzado):

— Quiero confesarme con la mayor honestidad, pero mi corazón está vacío…

Corte a:

Los ojos verdes y rasgados de Brigitte, en la oscuridad de la sala, brillan.

El cura en la oscuridad bergmaniana:

— A pesar de eso, no quiere morir…

Antonius Block:

— Sí, quiero hacerlo.

El cura en realidad es la Muerte quien confiesa a Block, sin que éste lo advierta.

— ¿Y qué espera?

— Quiero conocimiento. (Block se arrodilla de espaldas a su confesor)… No fe, ni conjeturas, sino conocimiento. Quiero que Dios alargue su mano, descubra su rostro y me hable.

— Pero permanece en silencio.

— Lo llamo en la oscuridad. Pero es como si no hubiera nadie.

— Tal vez no haya nadie.

— Entonces la vida es un absurdo horror. Ningún hombre puede vivir enfrentando la Muerte, sabiendo que todo es nada.

— Casi nadie piensa en la Muerte ni en la nada.

— Pero un día uno está en la orilla de la vida y enfrenta la oscuridad… Debemos hacer un ídolo de nuestro miedo… y llamarlo Dios…

— Por eso juegas ajedrez con el Diablo.

— Es un táctico difícil y hábil, pero hasta ahora no he rendido una sola pieza.

— ¿Cómo puedes engañar al Diablo en tu juego?

— Juego una combinación de “obispo” y “caballero” que aún no ha descubierto. Expondré su flanco en la siguiente jugada.

El Diablo se vuelve y le muestra su rostro.

— Voy a recordar eso.

Block se pone de pie, mostrándole su enojo.

— Eres un traidor. Me engañaste. Pero nos volveremos a ver. Y descubriré un camino.

— Nos veremos en la posada…

El Diablo se retira y Block se autocontempla, inflándose de soberbia.

— Esta es mi mano. Puedo moverla. Mi sangre brota de ella. El sol aún está alto en el cielo. Y yo, yo Antonius Block, juego ajedrez con el Diablo.

Brigitte a su maestro:

— La cámara de Bergman sintetiza todo el diálogo de Block con el Diablo, en una imagen a la vez simple y muy compleja.

El maestro de Metafílmica:

— En efecto, pero pone en duda la eficacia del desafío que el cruzado plantea. ¿Qué puede ganarle Antonius al artífice del engaño y progenitor de la mentira?

Brigitte:

— ¡Poco!, porque al final, logre lo que logre el cruzado, el encapuchado se lo llevará —en su danza bufonesca— hacia su destino mortal.

El maestro de Metafílmica:

— Quien sí está interesado en que su eficacia trascienda, es Bergman. Porque más allá de hacer que su personaje entretenga al mañoso encapuchado, él mismo lo logra con el Juez Implacable (el espectador). Acaso prefiere, en vez de aclararle el sentido de la Vida, estremecerlo con la gravedad de sus representaciones simbólicas y enmarañarlo en las redes del vacío, las dudas y la oscuridad, como esas nubes que no abren el espacio suficiente para parir al sol… Aunque, para ser justos, la luz del sol sí alcanza a filtrar algunos brillos en las “visiones” que el sencillo juglar comunica a su joven, bella y algo escéptica esposa… Lo que es imprescindible reconocerle a Bergman, es que mediante su técnica metafílmica…

Brigitte:

—… me recuerda a la que usa Sherezada para ganarle tiempo de vida al sultán.

El maestro de Metafílmica:

— Sí, con su artilugio, Bergman alcanza a demostrar la relatividad del tiempo y de la duración de la vida, cuando logra parir los noventa y dos minutos pantalla que dura la versión de su Séptimo Sello, en ese apocalíptico silencio que dura el espacio de media hora.

Disolvencia a:

La cámara de la Metafílmica continuará su viaje hacia el interior de los verdes ojos de Brigitte… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.


AVANZA A:

(4) Cortometraje desde el interior de una lágrima de Dios

METAFÍLMICA DE OTEKA (4) - Cortometraje desde el interior de una lágrima de Dios

por Javier OTK

El maestro de Metafílmica proyecta a Brigitte otra película que comienza en las alturas. Nubes oscurecidas por el azul profundo de una luz que refleja la luna llena, son envueltas por un fondo musical que conecta con el misterio. La cámara desciende, atraviesa las nubes y liga con otra visión de las alturas, en el Huerto de los Olivos, cuando en la noche oscura el sudor y el temblor extremos se apoderan de la naturaleza humana de Jesús que suplica: “Padre, si es posible aparta de mí esta copa… pero hágase tu voluntad… no la mía”.

Corte a:

Hacia el final de la película, una gota desciende desde las alturas, presintiendo que presenciará el momento más terrible de la historia.

El maestro de Metafílmica:

— Es el instante en que, para algunos, todo parece llegar a su fin; pero, para otros, el punto donde la Vida está por iniciar. Es el punto crucial que se vive en el inconmensurable dolor que experimenta el Hijo al exclamar a su Padre: “¿Por qué… por qué me has abandonado?”

Corte a:

La cámara sigue a la gota durante su caída, profetizando que será aplastante, como sangre cayendo sobre la tierra árida de un monte a punto de ser testigo de la más cruel matanza. Sangre inocente de la Víctima también ha comenzado a derramarse sobre el árido testigo, como tantos otros en el mundo que continúan impávidos ante el inagotable gemido del Hijo en abandono.

El maestro de Metafílmica:

— Es la escena que más artistas han pintado. Desde abajo, como Tintoretto; desde arriba, como Dalí, y desde el plano astral que dominan los ángeles, como Germán Novoa [1]. Es el instante plasmado que siempre parece que está por venir, pues aún con la consumación de su sacrificio, y con la fe en Su resurrección, la humanidad creyente no logra mitigar su creciente pena.

Corte a:

Brigitte imagina que la cámara penetra el corazón humano para revelarle que su mayor debilidad es su ventrículo penitente.

Brigitte:

— ¿Cómo no penar, si las imágenes de los artistas siguen insistiendo en desgarrar al corazón, eternizando la aflicción?

Corte a:

La cámara vuelve a su caída libre. Allá abajo, las tres cruces. La del centro, con el Hijo cuyo grito sigue increpando a la eternidad: “¿Por queeé?”

Brigitte:

— Es terrible lo que nos hacen los artistas… que nos sigan haciendo padecer así.

Corte a:

La cámara, por fin, ve caer la gota sobre la tierra árida del monte. Brigitte y su maestro pueden ver, en el clímax de su caída, su reventar al pie de la Cruz.

El maestro de Metafílmica:

— En este caso, querida Brigitte, el artista ha querido ofrecernos una visión distinta, complementaria a la del Hijo que se duele por el abandono de su Padre. La audacia de Mel Gibson, realizador de La Pasión de Cristo, sin duda un arte de la Metafílmica, lo ha dispuesto a seguir la caída de la gota desde el Cielo hasta la Tierra. Pero la imagen resulta aún más estremecedora cuando se nos revela que no es una simple gota la que está cayendo, sino una lágrima, ¡sí, una lágrima que derrama el Padre!

Corte a:

Por fin, una lágrima brota de los tiernos ojos verdes de Brigitte.

El maestro a Brigitte:

— La cámara de Gibson enfatiza el momento cuando Jesús agonizante, cubierto por innumerables marcas de sangre, en una lucha entre la divina comprensión del acontecimiento y la pena de un hijito atormentado por el dolor, voltea hacia lo alto para preguntar a su Padre: “Dios mío… Dios mío… por qué me has abandonado?” Ante el abrumador silencio del Padre, Jesús –exhausto- inclina su cabeza y alcanza a ver a su Madre acompañada por Juan. Ve también a los soldados que con miedo reverencial aguardan el fin. El Hijo exclama: “Todo está cumplido”. Mira a su madre y, después de aspirar todo el aire que puede, logra recuperar fuerza para volver de nuevo su cabeza hacia lo alto. Sin asumir la perspectiva única de Dios (porque Gibson le guarda profundo respeto); pero sí desde un punto de vista cercano al Padre, vemos el rostro del Hijo que, más que maquillado, ha sido dibujado sobre la propia piel del actor, en una perfecta síntesis de las infinitas connotaciones que expresa en ese momento cuando se ofrece: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y, al exhalar su último aliento, la visión del Padre desde las alturas, se humedece, se nubla y hace brotar la lágrima más plenamente comunicadora de la historia de la Metafílmica.

Alguna vez imaginé esa escena desde un punto de vista subjetivo. No sé por qué, en vez de mirar la escena tal como está filmada, creí verla todo el tiempo como si Gibson hubiese dejado su cámara dentro de aquella lágrima del Padre, mostrándonos desde el interior, Su dolor extendido a lo largo de esa infinita caída, aproximándonos -por un lado- al rasgo más amoroso del Padre y -por otro- al colosal temor que Su lágrima reventando provoca en aquellos que atentaron y, aún hoy, siguen contraconspirando en contra de su amado Hijo.

Disolvencia a:

La cámara de la Metafílmica continuará su viaje… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.


* * * * * * *


NOTA:

[1]: Germán Novoa Palacios, pintor mexicano que creen extranjero en México, y mexicano en el extranjero, nacido al comenzar el siglo XX, creador de la escuela ideológica de pintura clásica moderna. Su pintura titulada “La Crucifixión” forma parte de su serie “La Historia del Hombre”.



Jim Caviezel, como Jesús en 'La Pasión de Cristo'.
Un actor en clave metafílmica.

 

AVANZA A:

(5) Cortometraje al interior de las tres Personas de un solo Dios

METAFÍLMICA DE OTEKA (5) - Cortometraje al interior de las tres Personas de un solo Dios

por Javier OTK

La cámara, ahora, va a sumergirse al fondo de un océano de contenidos reales, simbólicos, icónicos y conceptuales.

El maestro de Metafílmica:

— Mi querida Brigitte, para aproximarnos a una leve comprensión de la semejanza que los seres humanos tenemos con el Dios trinitario y eterno, debemos aprender a nadar en aguas profundas, donde las imágenes sólo son posibles para la Metafílmica.

Corte a:

La cámara inicia su apasionante viaje de autoinmersión contemplativa y reflexiva.

El maestro de Metafílmica:

— No se trata de un típico psicoanálisis freudiano, sino de una terapia de renacimiento y potenciación espiritual.

Corte a:

La cámara descubre que la teoría del análisis transaccional, propugnada por Eric Berne, hace una analogía con la teoría de Freud, relativa al Ego, al Super Ego y al Ello. Estas tres entidades o estadios de nuestra psique, son visualizadas y simbolizadas en este cortometraje, desde la perspectiva de Berne, en las figuras interiores de un Padre, un Adulto y un Niño.

Brigitte:

— ¿Es gracias a esta teoría que a cada rato escuchamos decir que todos llevamos a un niño dentro de nosotros mismos?

El maestro de Metafílmica:

— Así es, en importante medida.

Corte a:

La cámara continúa con la fase digital de su viaje, en el que podemos percatarnos de que nuestra semejanza con Dios es nuestra dimensión trinitaria.

El maestro de Metafílmica:

— Como Él que es un solo Dios, nosotros somos un solo ser; y también como Él, estamos integrados por tres “personas” interiores o entidades distintas: la del PADRE; la del ADULTO (como la persona de Jesús que, siendo verdadero Dios y verdadero Hombre, ha conducido su naturaleza humana a su mayor plenitud); y la del NIÑO (como la persona del Espíritu Santo, lleno de alegría, dinamismo, creatividad...).

Corte a:

Una voz nos aconseja que si aceptamos mirarnos así y, en forma simultánea, contemplamos las tres Personas del único Dios, podremos bucear dentro del flujo de abundantes torrentes de agua viva que circulan en el interior de la Comunión divina...

El maestro de Metafílmica:

— Este momento es suficiente para contemplar sin límite de tiempo, en profunda oración, el mayor acontecimiento que pueda jamás existir: la VIDA COMUNITARIA DE DIOS.

Corte a:

La cámara nos hace evidente que hemos sido concebidos a Su imagen y semejanza, cuando nos visualiza como una comunidad entre nuestro Padre, nuestro Adulto y nuestro Niño interiores...

Brigitte:

— Pero como estamos dañados internamente, debido a que nos hemos alejado de Dios, nuestras tres “personas” interiores no se relacionan sanamente. Padecemos una especie de esquizofrenia.

Corte a:

La cámara ilustra el comentario de Brigitte, al descubrir cómo nuestro Padre oprime a nuestro Niño, éste se vuelve malcriado y agresivo contra nuestro Padre, éste lo regaña, el Adulto trata de imponer normas, reglas y leyes de toda índole a fin de crear un marco legal y político para la convivencia pacífica...

El maestro de Metafílmica:

— ¡Cuánto nos falta para restablecer intra-relaciones sanas!... así como las de nuestro Amado Modelo Trino, quien no se basa en legalismos impuestos, sino en la única ley que religa... ¿Sabes, Brigitte, cuál es esta Ley?

Brigitte:

— Obvio, ¡el Amor!

El maestro de Metafílmica:

— Ni tan obvio; pero me alegran tus avances. Déjame que la cámara de nuestro cortometraje te sorprenda. Imagina que te muestra el momento en que tu Padre inte-rior se dispone a ofrecer a tu Adulto, en un sacrificio que ambos voluntariamente aceptan, y que consiste en entregarte como rehén a cambio de que unos terroristas perdonen la vida a otra persona secuestrada, a quien no conoces, y a sabiendas de que ese intercambio implicará necesariamente tu sacrificio de muerte...

Brigitte:

— ¡¿Cuánto necesitaríamos amar a nuestro próximo para dar nuestra propia vida para salvarle la suya?!

El maestro de Metafílmica:

— Sí, ese es el ángulo que “rompe” la relativamente “fácil” y “placentera” vida intra-trinitaria.

Brigitte:

— Y otro ángulo que la rompe, es que yo tenga que imaginar a mis personas interiores de género masculino y no femenino, como yo.

El maestro de Metafílmica:

— ¡Ahí tienes otro ángulo a analizar!… Pero es todo un rollo que quizá podríamos filmar en otro corto.

Corte a:

La cámara casi enceguece al espectador cuando muestra la incandescente Luz que emana del pecho del Padre al rasgarse a Sí mismo, como el velo de un Templo que ansía mostrar todo lo que hay dentro de Sí… Y, desgarrándose interiormente, abrirse a que participemos de su Amor infinito, formando con Él una Comunidad eterna y maravillosa.

El maestro de Metafílmica:

— A cambio de todo eso que Dios hace, nosotros podemos corresponderle: creyendo y viviendo en Él, desgarrándonos en nuestras tres entidades o “personas” interiores, para trascender a la plenitud de la vida humana que sólo se logra en una comunidad de hermanos y hermanas que vivimos amándonos, y creyendo-viviendo según nos invita Jesús a formar con Él, con nuestro Padre y con el Espíritu Santo, la comunidad del DIOS-CON-NOSOTROS, que ya ha comenzado en la historia de este nuestro cielo.

Brigitte:

— Sí, querido Oteka, un cielo tan alto… y tan bajo y profundo como nuestro propio océano.

Disolvencia a:

La cámara de la Metafílmica continuará su viaje… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.


AVANZA A:

(6) Cortometraje de la Belleza que salva

METAFÍLMICA DE OTEKA (6) - Cortometraje de la Belleza que salva

por Javier OTK

Brigitte tardará un tiempo en regresar al liceo. Las primeras enseñanzas de su maestro de Metafílmica le calaron hondo. Él se enteró de su partida por la primera de las cartas que ella le envió. Pero, ¿por qué y adónde fue?

Voz en off:

Lo que le sucedió a Brigitte, es que no supo cómo manejar su enamoramiento y lo único que se le ocurrió fue poner distancia entre ella y su maestro casado. No quería cometer alguna imprudencia que la hiciera arrepentirse para siempre. Por el amor que en verdad le tenía, debía guardar sus sentimientos sólo para ella y tratar de olvidar… o por lo menos reenfocarlos a fin de poder rescatarse y recuperar la relación con su maestro que tanto valoraba.

Corte a:

Brigitte conoce a una mujer excepcional, Rosa, indígena chiapaneca que ofrece unas pláticas sobre la terrible situación por la que pasan sus paisanos, y que a nivel mundial ha sido difundida por Marcos, el ya legendario subcomandante encapuchado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. La forma de ser de Rosa, así como su enfoque del problema indígena, hace que Brigitte se entusiasme con su labor. Así que la sigue a Chiapas, junto con otras dos chicas norteamericanas, una llamada Charity y otra Beauty, quien por cierto también estudia artes.

Casi todo un año colabora con ellas en varias comunidades indígenas. Eso la cambia… Pero lo que en verdad la transforma, es el encuentro personal que, por medio de Rosa, Brigitte tiene con nuestro Señor Jesucristo. Las cartas que van describiendo este proceso de conversión son hermosísimas. Por ahora, la que tiene cautivado a Oteka, especialmente, es una carta en la que Brigitte resume y comenta los primeros apuntes que él le proporcionó.

Corte a:

La cámara contempla los verdes ojos de Brigitte en el momento de concebir y escribir esta carta a su maestro.

Voz en off de Brigitte:

— En síntesis, mi querido Oteka, me parece que tu Metafílmica parte de estas premisas:

1.- La vida y la materia tienen su origen en el pasado, y constituyen un continuo en evolución que sólo puede existir físicamente en el presente.

2.- A la luz de la semiótica experimental del tiempo, el presente no tiene la duración física necesaria para poder existir.
[1] Sin embargo, el presente no sólo se nos abre a nuestras dimensiones espiritual, imaginaria y existencial, sino que nos prueba de infinitos modos científicos su presencia en nosotros que lo experimentamos sensiblemente en nuestra materia.

3.- Lo pasado persiste en las memorias de la humanidad y la cultura; pero la vida y la materia no pueden existir -físicamente- en el pasado.

4.- Lo futuro -sin existir físicamente-, en cierta forma y medida ya está presente en la humanidad-de-Dios-que-espera-viviendo; pero no toca a ella vivir la plenitud de lo futuro en el presente.

Pero… hay que poner en crisis estas premisas:

Si la vida y la materia sólo pueden existir físicamente en el presente, pero el presente no tiene en apariencia la duración física necesaria para poder existir, tal como lo muestra tu cortometraje de la raya blanca que se va pintando sobre la negra superficie, no por ello debemos caer prisioneros en la cárcel de un pensamiento paradójico o nihilista, en donde nos deprimiría el no tener respuesta a la pregunta: ¿cómo puede existir el todo en la nada?; sino que -si en verdad somos hijos de la Luz- nos hace felices aceptar la alternativa científica de que el milagro existe. Y en este caso, el milagro de la materia en el espacio, que muestra el esplendor de la vida humana, se ha producido a lo largo de la historia, se produce a cada instante en la Chispa Vital, en el umbral del tiempo sin tiempo, en la Sexta Dimensión de la que tanto me has hablado.

Corte a:

La cámara, ahora, revela el alma embriagada del maestro de Metafílmica, cuyos ojos castaños parecen fundirse con los verdes de Brigitte, quien tan lejos y tan cerca continúa escribiendo.

Voz en off de Brigitte:

— Estas podrían ser algunas conclusiones:

Durante nuestra pascua en la Tierra, quienes pertenecemos a la humanidad-de-Dios-que-espera-viviendo, transitamos en la Sexta Dimensión, donde sólo se puede vivir despierto, converso, alerta y amando… ¡amando y luchando por la justicia!… sin tener nuestra esperanza puesta en un futuro incierto, que no nos toca conocer, ni nuestra memoria anclada en la nostalgia de un pasado ideal; sino experimentando a cada instante el milagro del presente, viajando dentro del túnel de la Sexta Dimensión que nos liga con la eternidad, gozando la comunión que ya podemos vivir desde ahora con nuestro Dios y nuestros hermanos, y confiando -en lo que nos asegura san Juan-, que ¡no moriremos jamás!

¿Qué opinas Oteka, te parece que ahora sí estoy comprendiendo un poquito más?

Te quiere y ansía verte de nuevo en el liceo:

Tu Brigitte.

Corte a:

Oteka sólo alcanza a emitir un suspiro.

Corte a:

Brigitte camina rumbo a la oficina de correos, mientras termina de revisar su posdata.

Voz en off de Brigitte:

— Olvidaba agradecerte que me hayas enviado la "Carta a los Artistas", de S.S. Juan Pablo II. La frase que ahí retoma el Papa del gran Dostoievsky: "La Belleza salvará al mundo", me ha hecho reflexionar mucho. Por estos rumbos, todo es belleza: las selvas, las cascadas y ríos, los cielos tan azules… pero, sobre todo, los indígenas… su bondad, su nobleza, su sabiduría, su hospitalidad, su humildad… Por otro lado, es insoportable que no se haga justicia… Cuando iba a comentarles a unos amigos indígenas esa frase de Dostoievsky, me asombró lo que me dijo uno de ellos, Juan Diego: "En medio de tantas injusticias, y con todo y que nos van echando de nuestras tierras, la Belleza que salva, jamás nos la podrán quitar… es gratis". [2]

Disolvencia a:

La cámara de la Metafílmica continuará su viaje… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.



NOTAS:

[1]: Esto lo demuestra el autor en su ensayo titulado “La Sexta Dimensión”, publicado en la revista Istmo, no. 207.

[2]: Este tema lo desarrolla Oteka en el guión para su película “La Belleza es Gratis”, escrito en colaboración con Sergio Román Armendáriz.


AVANZA A:

(7) Cortometraje de “La Belleza es gratis”

METAFÍLMICA DE OTEKA (7) - Cortometraje de "La Belleza es gratis”

por Javier OTK

El maestro de Metafílmica respondió a la carta de Brigitte:

Querida mía:

Tu posdata sugiere el título y el tema de esa película que tanto has buscado realizar: "La Belleza es gratis". Pero el tema no se desarrollaría en base a cualquier concepción de la belleza, sino en la Belleza que salva.

Dios, el Logos, el Verbo, la Palabra, es la Belleza que siempre ha existido, que encarnó en Jesús el Cristo, murió y resucitó para salvarnos. Él es la Belleza que salva, fundamento de la estética metafílmica.

Corte a:

Los verdes ojos de Brigitte se abren al máximo para dejarnos ver lo que está pensando. Le encanta que Jesús sea “Él” y, al mismo tiempo, sea “La”… La Belleza que salva… Después de todo —reflexiona— el tema de los géneros parece que se nos sigue imponiendo mediáticamente como un conflicto artificial… como una trampa del eterno machismo y que hoy exacerba, para invertir el beneficio, el feminismo ramplón… el racionalismo fundamentalista…

Corte a:

Las olas embravecidas de ese océano que son los ojos verdes de Brigitte, vuelven a su estado de serenidad. Puede así concentrarse de nuevo en la lectura de la carta de su maestro:

Para dimensionar la magnitud de La Belleza que salva, se me ha ocurrido un ejercicio: el de sustituir, en el prólogo del Evangelio según San Juan, la noción de "Verbo" o de "Logos", por el de "Belleza":

“En el principio existía (la Palabra) la Belleza y la (Palabra) Belleza estaba con Dios, y la (Palabra) Belleza era Dios.

Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.

La (Palabra) Belleza era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; el cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Y la (Palabra) Belleza se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad”.

¿Te das cuenta, Brigitte, de las implicaciones que tiene el hecho de aplicar la palabra Belleza en vez de la palabra Verbo, Logos o Palabra?

Corte a:

Las olas vuelven a elevar sus crestas en el verde de los ojos de Brigitte. Se advierte su triunfo de concentración cuando, sin dejar de leer, en el verde se apacigua su océano interior.

Voz en off de Oteka:

Lo que busco, Brigitte, es reenfocar lo que, en perjuicio de San Juan y del Evangelio, ha hecho la asociación del logos con el gnosticismo y el racionalismo, al grado de haber penetrado y adulterado varias de las posturas teológicas hasta nuestros días. Y, por otro lado, dar énfasis a la Belleza que, como la Palabra creadora, se asocia a la Verdad en una gama muy amplia de signos, lógicos e ilógicos, inteligibles y sensibles, visuales, auditivos, táctiles, olfativos y degustativos… Dios se comunica de modos infinitos, pero el concepto del logos, que San Juan tomó prestado de los griegos, a pesar de que lo vació de sus connotaciones paganas y lo dotó de la semántica sagrada del Verbo, no obstante, sigue asociándose a la gnosis, al racionalismo y a las mentalidades doctas que no suelen alcanzar lo que ven y sienten los sencillos y pobres de espíritu. Porque, cuando se manifiesta la Belleza, es captada por el espíritu en forma más cercana a su realidad, como una sinfonía que armoniza todas las facetas del Bien y la Verdad.

Todavía hay muchos que piensan que el cristianismo es una estructura de conocimientos filosóficos y teológicos que requiere de gran preparación y cultura para poderlos procesar con la computadora mental. A los sencillos, la Verdad de Dios se les manifiesta en el asombro por la Belleza… la Belleza que es gratis.

Bien-Verdad-Belleza son inseparables. No puede haber un bien que no sea verdadero y bello, como una verdad que no sea buena y bella, o una belleza que no sea buena y verdadera. No puede haber una mentira bella… aunque sí existen muchos intentos por darle a la mentira una apariencia de belleza. Esos artífices de la mentira, que abundan en el mundillo de la mercadotecnia, por más que se afanan, sólo son capaces de crear máscaras, envoltorios, contenedores cuya naturaleza no corresponde a sus contenidos. En cambio, cuando uno explora el interior de las cosas bellas, como por ejemplo tus verdes ojos, mi querida Brigitte, uno descubre que su interior concuerda con su exterior: en ellos hay bondad, verdad y belleza.

La belleza, entonces, no es un puro contenedor, o una simple forma que se cuelga o envuelve a un contenido. La belleza no es un adjetivo que, al añadirlo a un sujeto u objeto, lo califica; o algo así como un cosmético que se sobrepone a un cutis maltratado...

La belleza es el valor o cualidad esencial de los seres y las cosas capaces de transparentar —sensible y/o inteligiblemente— el bien y la verdad que hay en ellos.

De este modo, lo que resplandece no es la belleza en sí, sino que, gracias a ésta, el que resplandece es el ser (o la cosa), dotado de bien, verdad y belleza.

El cine de la metafílmica será bello, por tanto, si es capaz de transparentar el bien y la verdad que hay en él. El anti-cine será el que esté inspirado en la maldad y la mentira y, consecuentemente, jamás podrá ser bello, aunque lo aparente.

La Belleza no deja de soplar… y los artistas podemos alimentamos de ese Soplo maravilloso... ¡que es gratis!

Disolvencia a:

La cámara de la Metafílmica continuará su viaje… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.


AVANZA A:

(8) Cortometraje de “La Belleza es gratis” – parte II

METAFÍLMICA DE OTEKA (8) - Cortometraje de "La Belleza es gratis” – parte II

por Javier OTK

Antes de regresar a la ciudad de México, Brigitte, ejercitando su capacidad crítica, desde Chiapas, respondió a esta carta.

Queridísimo Oteka:

Permíteme hacer una crítica a tu planteamiento estético. Supongamos un film bello. Según tu estética, es bello porque transparenta el bien y la verdad que hay en él… Resulta que el supuesto film es aburrido, lento, sin creatividad en sus visualizaciones, pues todo el tiempo se dirige a la cámara un "padrecito" de sotana, con voz gangosa, que no para de hablar. Eso sí, no hay duda, todo lo que dice es bueno y verdadero. Pero ni siquiera el camarógrafo ha sabido afocarlo y la iluminación es excesiva, el rostro del sacerdote se ve pálido y descolorido, y hasta sus lentes reflejan todas las lámparas que cuelgan de la tramoya. ¿Podemos, en tal caso, hablar de un film bello?

Yo más bien pienso que ese concepto tuyo de belleza, que es como un cristal transparente cuya única función es dejar ver, a través de él, al bien y a la verdad, es un concepto insuficiente. Propongo que ese cristal transparente sea, mejor, una especie de filtro -o cualidad- que además de transparentar al bien y a la verdad, los presente en una forma bella. Siendo así, lo que tendríamos que respondernos es:

¿Qué es una forma bella?

Te quiere, tu Brigitte.

* * * * * * *

Mi querida Brigitte:

¿Te gustaría que te respondiera que tú, Brigitte, eres una forma bella? Dime que eres más que eso, ¿no es así? Déjame intentar una respuesta:

Cuando el libro del Génesis utiliza el símbolo de la desnudez de los seres que habitaban el jardín en Edén, quiere significar que eran seres transparentes; que teniendo cuerpos, por cierto bellísimos, éstos no eran obstáculo para que se manifestara su bien y verdad espiritual.

De lo anterior no debe inferirse que la belleza sea lo corporal, y el binomio de bien-verdad sea lo espiritual. Para comprender con mayor claridad este símbolo, sigamos revisando el Génesis.

Ellos eran felices en comunión con Dios. Todo lo podían hacer, salvo comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Cuando por fin lo hicieron —y nos estamos saltando toda una serie de enseñanzas intermedias—, se percataron de su desnudez. Pero no fueron capaces de ver la belleza de sus cuerpos, sino que su desnudez los avergonzó. Tan es así que, en vez de seguir transparentándose, desnudos, optaron por cubrirse.

¿Qué significa esto?

Quiere decir que renunciaron a los parámetros de su Creador, a Su Verdad y Sus Valores. Eligieron sus propios parámetros, sus propios juicios sobre lo bueno y lo malo. Y, conscientes de su desobediencia, de su apartamiento de Dios, atrofiada su voluntad y capacidad de discernir, vieron el mal donde no lo había: en sus cuerpos desnudos; y no vieron el mal donde sí lo había: en el Tentador y Progenitor de la mentira, y en el fin y el objeto de su seducción.

Sabemos que, en el lenguaje del Evangelio, cuerpo y carne no significan lo mismo. Pero hay quienes siguen confundiendo los términos. Carne (el conjunto de Cuerpo y Alma) y Espíritu, son creaciones sagradas de Dios. La carnalidad, en cambio, es una perversión del hombre que actúa al margen o en contra de Dios, tentado por el Maligno. Cuando el Génesis narra que Adán y Eva comieron del árbol de la ciencia del bien y del mal, quiere decir que perdieron su transparencia de seres espirituales y se volvieron carnales, lo cual abarca su actitud y conducta integrales, y no sólo sus aspectos físicos.

¿Y todo esto cómo se relaciona con la estética de la belleza?

Para poder saber dónde está presente el bien y la verdad, no basta la ciencia ni el juicio de la razón pura o la razón práctica. Es necesaria la voluntad y la capacidad de discernimiento. El hombre carnal tiene atrofiadas esas capacidades. El don del hombre espiritual, que perdieron nuestros antepasados del jardín en Edén, Jesús lo rescata para nosotros. Al despojarnos de nuestro hombre viejo y revestirnos del nuevo, según lo explican Jesús y los apóstoles, gracias a la fe y al Espíritu que nos asiste, llegamos a ser capaces de discernir.

La Metafílmica entonces ¿se basa en una estética en la que sólo pueden participar los hombres y mujeres pneumáticos o espirituales?

La plena participación sólo es posible lograrla a este nivel. No obstante, se trata de una estética dirigida a que todos puedan irse integrando; no está reservada a una élite de iniciados, y mucho menos es una práctica esotérica, gnóstica u ocultista… Todos estamos invitados a aprender y gozar del esplendor de su Verdad, Bien y Belleza.

Por cierto, Brigitte, respecto al ejemplo de tu supuesto film bello, le faltó una parte a mi respuesta. Evidentemente, por lo que describes de ese supuesto filme, no se trata de uno bello, aunque digas que transparenta todo lo bueno y verdadero dicho por el "padrecito". El problema de tu ejemplo, es que ese supuesto filme, con todos sus desatinos y calamidades, no posee la cualidad de la transparencia. En vez de transparentar, lo que hace es opacar o, cuando menos, filtrar lo bueno y verdadero que expresa el conductor. Por lo tanto, creo que mi definición sigue siendo correcta. Te la repito:

La belleza es el valor o cualidad esencial de los seres y las cosas capaces de transparentar —sensible y/o inteligiblemente— el bien y la verdad que hay en ellos.

El filme de tu ejemplo no tiene la cualidad esencial de hacerlo capaz de transparentar el bien y la verdad. Por el contrario, sus defectos lo hacen capaz de distorsionar, opacar o distraer… ¿De acuerdo?

Jesucristo, siendo la Belleza mayúscula, solía no dar testimonio de Sí mismo. Por ello, y en virtud de lo antes dicho, podríamos afirmar que, así como la belleza no tiene la misión de dar testimonio de sí misma, sino de transparentar el bien y la verdad de su ser, asimismo los profetas de la metafílmica no tienen por misión dar testimonio de su propia luz, sino de la Luz que transparentan.

En nuestra estética, los temas de la Luz y la Transparencia están íntimamente relacionados. Aquel que obra mal no puede transparentar bien y verdad en sus obras y, por tanto, éstas no pueden ser bellas. Veamos lo que Jesús revela:

“Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.” Jn (3, 19-21).

En esta interpretación nuestra del prólogo de San Juan: “Y la Belleza se hizo carne”... (es decir, que asumió la naturaleza humana), encontramos la clave para comprender el asunto de la forma.

Desde un punto de vista antiguo, debido a la confusión lamentable que había entre el cuerpo y el alma, la forma podía equivaler al cuerpo y, el fondo, al alma. En consecuencia, lo que percibía el hombre de modo sensible, resultaba inferior que lo que captaba de modo inteligible. Esa fue, por ejemplo, la herencia que el platonismo y el neoplatonismo introdujeron al pensamiento cristiano, pues la belleza ideal desplazaba en importancia y significación a la belleza real y concreta. Y esto, hasta la fecha sigue causando graves confusiones.

En la Metafílmica, no encontramos la belleza sensible inferior a la inteligible. Ambas son valores sagrados, porque nos religan con la suma Belleza. El ser humano es carne (la suma de cuerpo y alma) y espíritu. Y no sólo resucitará lo espiritual, sino también la carne, el cuerpo glorioso. La Palabra nos dice que veremos a Dios, no sólo nos será inteligible. Y nos deslumbrará su Luz y Transparencia.

"Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios." Mt 5, 8

Entonces, ¿cuál es la Belleza que se ve, si nuestra definición dice que la belleza es una cualidad transparente? Entendamos que sólo Dios es esa Belleza que se ve, porque transparenta al sumo Bien y a la suma Verdad.

Y si la belleza se transparenta, ¿qué sentido tiene reinvindicar la belleza sensible? Hagamos mayor claridad. La belleza en sí, con minúscula, no se ve, porque es un valor, una cualidad que permite al ser (o a la cosa) transparentar el bien y la verdad que hay en él. He ahí que resulta vital reinvindicar la belleza sensible, porque viendo al ser bello, podemos gozar del bien y la verdad. Pero la Belleza, con mayúscula, que se ve, sólo es Dios, porque únicamente en Él, el Valor coincide con el Ser.

“Jesús les habló otra vez diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.” (Jn 8, 12).

Parafraseando la cita anterior, con amor y respeto, podríamos decir que:
Jesús es la Belleza del mundo; quien viva y crea en Él, no caminará en el horror del mal y la mentira, sino que encontrará la Belleza de la Vida eterna.

Y es así que ¡la Belleza salva!

Me alegrará darte la bienvenida la próxima semana.

Te quiere: Oteka

Disolvencia a:

La cámara de la Metafílmica continuará su viaje… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.


AVANZA A:

(9) Cortometraje de la cópula onírica de Brigitte

METAFÍLMICA DE OTEKA (9) - Cortometraje de la cópula onírica de Brigitte

por Javier OTK

Los verdes ojos de Brigitte, bajo las tiernas sabanitas de sus párpados, se agitan en el momento húmedo y climáctico de su ascensión onírica. Sueña que la Metafílmica es como un tálamo de piel, de pelos blancos, largos y sedosos, que envuelve su efímera desnudez, alivia su orfandad y la dispone al inevitable y humanizante encuentro con su amado. Por fin, ha reconocido que se ha enamorado, hasta la locura, de su maestro. Ya no puede, no quiere evitarlo, aunque él sea, todavía, un hombre casado. En la lejana selva chiapaneca, ella ha estado consciente de que, de día, podría pecar; pero, ahora, en la inconciencia de su estado nocturno, supone que si ahí consuma el acto amoroso, ningún confesor debería catalogarlo como una mortal fornicación…

Y es que no puede expresarle más su amor de otra manera, lo quiere manifestar ya no sólo con el lenguaje de su alma, sino con el de su cuerpo que también es parte de ella y que, de seguir negándolo y mortificándolo, estaría prolongando una ofrenda inútil y errónea que la haría pecar aún más, como quien elige el camino del suicidio… y porque además sabe que su maestro, hace años que no vive ni intima con su esposa, y por ello Brigitte cree que, al regresar, no habría culpa alguna en hacerle sensible, y no sólo inteligible, su amor tan femeninamente humano.

Corte a:

Pero mientras Brigitte se sueña en los cielos de su genuina y plena humanización como mujer, el televisor portátil de antena satelital que por descuido ha quedado encendido, en lo recóndito de la selva repite el insoportable martilleo de esa serie de comerciales de condones que hostilizan con su inclemente repetición del concepto “womanizer”. [1]

Corte a:

Los verdes, brillantes y rasgados ojos de Brigitte, a cientos de kilómetros de distancia, en una espléndida fotografía, son el punto de partida desde donde la cámara se abre para descubrir al maestro de Metafílmica, sentado frente a su escritorio en el cubículo del liceo al que dedica parte de su tiempo para impartir su cátedra y sus talleres, y que en este momento, aun cuando es un cineasta con múltiples ocupaciones, está absorto en esa foto que revela la belleza encarnada en su discípula. Sabe que pronto regresará de su viaje a Chiapas. Y él no puede seguir engañándose, pues está consciente de lo que siente por Brigitte. Su belleza, que Alguien tuvo que haber encarnado en ella, le dice que no puede negarse más a intimar… a comulgar con ella.

Corte a:

Brigitte continúa soñándose sobre el blanco tálamo. Está ansiosa de ofrendar su virginidad a ese hombre que le ha abierto los ojos a la luz y al calor que ahora experimenta en su persona entera. No comprende, ni puede aceptar, sintiendo lo que siente, y pensando lo que piensa, que alguien pudiera juzgar su anhelado acto, una vez consumado, aun en sueños, como algo sucio y pecaminoso. ¡No, no puede creerlo y mucho menos aceptarlo! Para ella, realizar su sueño sería alcanzar el éxtasis, donde la infinita comprensión de Dios compartiría con ella este sentido tan humano de felicidad extrema.

— ¿Podría existir un cielo mejor? —se cuestiona Brigitte—, ¿valorará Jesús resucitado, en el contexto de hoy, de igual modo que san Pablo, hace dos mil años, esos “pecados” de la carne… sobre todo cuando lo que mueve es el amor?

Corte a:

El maestro de Metafílmica, en el salón de proyecciones, muestra su antiguo cortometraje “Alegorías de la ciega y el sordomudo” [2] a sus alumnos.

Antes les ha pedido que lean el postguión [3] que él mismo ha escrito, treinta y tres años después de haber filmado la película.

— Cosa curiosa, ¿no? —les comenta—, pues lo que se acostumbra en el mundo del cine es lo contrario: que se hagan las películas con base en las novelas y sus guiones, y no al revés, los guiones sobre la base de sus películas.

Corte a:

Una parte de la secuencia de aquella obra metafílmica del maestro, penetra en el presente cortometraje de Brigitte:

La Ciega lleva la flauta a su boca y comienza a tocar una melodía algo misteriosa y triste, parecida a la que la fuente de agua le tocaba como un preludio del provocativo tema de su trauma.

El Sordomudo la mira, sin poderla escuchar, y la interrumpe quitándole, con suavidad y con respeto, la flauta de la boca. Ella acepta esta acción y se mantiene a la expectativa. Él coloca la flauta sobre el piso, a un lado del tálamo, y se acerca de nuevo a ella. La toma de los brazos, con delicadeza, por atrás, y la lleva a recostarse a su lado. Ella le responde con una pequeña caricia en el antebrazo. Él sigue sujetándola y ahora le toma la mano y se la lleva a su boca, para besársela. Enseguida le besa la mejilla y procura hacer lo mismo en la boca. Ella se deja besar, mas no en su boca, sino que se recoge sobre sí misma, tendida sobre el tálamo. Pero no se le ve cómoda con sus negativas; y, sin embargo, el Sordomudo la respeta, no la fuerza, le da su tiempo, mientras mira el fuego, como esperando que éste le comunique su don y encienda a su pareja.

Ella voltea hacia él y le pone la mano en la mejilla, como pidiéndole un beso. Él se acerca y se lo da en la boca. Se acarician suavemente; ella le tienta el cabello y el rostro; él, la cintura, y sube la mano hacia su seno, acariciándoselo con ternura, por encima del vestido. Pero ella está inquieta, no puede seguir; le retira con dulzura el rostro, y como mirándolo en son de paz, le dice con franqueza.

— No, no puedo…

Entonces, ella se recuesta de espaldas a él, como si sintiera la necesidad de encontrar el ancestral refugio, recogiéndose en una posición fetal, y repitiendo, con voz cada vez más baja:

— No puedo… no puedo.

Corte a:

Brigitte, recostada sobre el tálamo de piel, en su propio sueño, se sobresalta al recordar la escena de “Alegorías…”, y no está dispuesta a que le suceda lo mismo que a la Ciega. Brigitte, aunque también ciega al comenzar sus estudios en el liceo, ya no lo es, al menos ella lo cree así, pues ahora ve algo de luz y quiere que su maestro, como el Sordomudo de aquel cortometraje, con sus “lindas” manos de escultor, no sólo le modele el alma, sino que la acaricie en todo su cuerpo; pero sin que vuelva a manifestarse el fatal complejo de aquel Pigmalión que modeló a su mitológica Galatea, encarnando en ella solamente su sueño ideal, platónico, de belleza. Lo que Brigitte exige, es realismo… Y tras el orgasmo onírico, y metafílmico, la chica de los ojos glaucos, aun en sueños sobre el tálamo de piel, vuelve a cuestionarse:

— A los ojos del juez implacable [4], o de mi confesor, ¿será éste un “mal sueño” del que deba arrepentirme por haber entregado en él mi virginidad?

Corte a:

El maestro de Metafílmica ha acudido a la estación para recibir a Brigitte. Hoy llega de Chiapas y está convencido de que ella, al igual que él y sus mutuos amigos conspiradores, no sólo han soñado y fantaseado con realizar películas y con que se respeten los Acuerdos de San Andrés…

Disolvencia a:

La cámara de la Metafílmica continuará filmando los verdes, rasgados y brillantes ojos de Brigitte, y toda la belleza corporal que jamás podrá opacar su cuestionada virginidad… cuando la conspiración la cargue con otro rollo.


NOTAS:

[1]: El concepto “womanizer”, de condones “M”, pretende trasladar el término “humanizador” al género femenino, porque su traducción es semejante a “feminizador” o “mujerizador”. Esta campaña (2009-2010), esgrime una estúpida defensa a ultranza del género representado por un tipo de “mujer” moderna, cosmética e hipersensual, reducida sólo a responder a los íntimos estímulos metrosexuales que aseguran proporcionar esos condones “cosquilludos”.

[2]: “Alegorías de la Ciega y el Sordomudo”, filme en 16 mm., blanco y negro, 29 mins., dirigido y cofotografiado por Javier OTK; coguión y coedición de él mismo y de Sergio Román Armendáriz. Nominado al Ariel de 1978 que concede la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, en la categoría de cortometrajes de ficción.

[3] El postguión de esta película, en su versión electrónica, puede descargarse en el blog de Film-Oteka. 

[4]: El juez implacable es, para Oteka, el espectador activo, el cinéfilo. (Véase la columna de Metafílmica en el no. “3” de Conspiratio).


AVANZA A:

METAFÍLMICA DE OTEKA (10) - Cortometraje del éxtasis de los comulgantes

por Javier OTK

Brigitte, por fin, ha regresado de su viaje a Chiapas. Por más que lo intentaron, ella, sus amigas y amigos no encontraron un terreno en el cual construir una casita para vivir en comunidad. En el país ya todas las tierras han sido repartidas y a los nuevos pobres que no las pueden comprar, ni rentar, ni las quieren invadir, sólo les queda peregrinar, sin cartujas ni monasterios, por los caminos comunes… aunque nadie les dé limosna por dejar escritas las huellas de su sacrificio…

Voz en off:

A lo que recordaba Juan Pablo II, de que sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social, podríamos añadir: ¡cuánto más gravará sobre la vía pública!

Corte a:

Brigitte, lejos de desanimarse, ha encontrado un nuevo sentido a su vida. Su fe se ha fortalecido, ya no la asalta aquel sentimiento de orfandad, y ha encontrado alegría, libre de cargas, vive cada instante de su vida como si fuera el único que le queda… amando, siempre amando. No sabe si algún día reunirá los fondos para hacer su película. Lo que sí espera es conservar su beca para seguir aprendiendo.

Corte a:

El maestro de Metafílmica, sumergido en el oleaje de la mirada de su amada discípula, vuelve a musitarle que la belleza es el valor o cualidad esencial de los seres y las cosas capaces de transparentar —sensible y/o inteligiblemente— el bien y la verdad que hay en ellos.

Brigitte:

— ¿Esto quiere decir —le murmura la chica ojiverde— que la belleza es un valor o cualidad objetiva del ser o la cosa, y no depende en lo absoluto de la subjetividad de quien la percibe o deja de percibirla?

El maestro de Metafílmica:

— Buenísima pregunta, querida Brigitte, en un mundo tan relativista, porque en efecto hay quienes dirigiendo sus ojos y sus oídos hacia la belleza, no la ven ni la escuchan. Esto se debe a que la subjetividad de esos perceptores, por múltiples razones, se los impide.

Brigitte:

— ¡Ah!, ya voy comprendiendo. ¿¡Esto podría llegar a derrumbar el mito de que “en gustos se rompen géneros”!?

El maestro:

— Quizá algún día sí, Brigitte. La belleza, como valor o cualidad objetiva de los seres y las cosas que la poseen, llegará a ser reconocida por todos, aunque algunos, ejercitando su libertad, opten por rechazarla.

Brigitte:

— Entonces, cuando cierta gente no reconoce ni gusta de la belleza que existe en ciertos seres y cosas, no significa, obviamente, que la belleza no exista ahí, en forma objetiva, sino que las funciones receptivas de su alma y sus sentidos están incapacitados, ya sea por cuestiones educativas, ideológicas o ¿podría ser por falta de fe… o por la acción obnubiladora del demonio?

El maestro:

— Desde luego, ¿pero podrías cabalgar más despacio? ¿Por qué te apresuras con semejantes saltos cuánticos?

Brigitte:

— Perdona, es que estoy imaginando el momento en que el velo del templo se rasga y la Belleza se muestra tal como es… pero es tan intensa su Luz que nos enceguece… nuestros ojos, tan humanos como son ahora, aún no logran verla tal cual es… ¿Cómo será el rostro de Dios?... Cuando lleguemos a vérselo, si es que llegamos, ¿cada quien percibirá el mismo rostro?… ¿O acaso veremos caras tan distintas como muestra la incontable iconografía del Padre y del Hijo que imaginan, pintan y filman los artistas?

El maestro:

— Sigues saltando, rebotando como onda y partícula de luz.

Brigitte:

— Es que no puedo coger, como tú, la filosofía con la huevez de la lógica… estoy más hecha para intuir, escanear y formarme imágenes inmediatas, aunque demasiado pixeladas…

El maestro:

— Exacto, Brigitte, esa es una forma muy actual de definir las precipitaciones, agitaciones y vaivenes de tu digitalidad.

Brigitte:

— Creo que la Belleza, aunque objetiva, se nos revela aún en forma incompleta, cubierta por un velo de misterio… ¡Eso sí, un misterio que es, objetiva y subjetivamente, extasiante!

El maestro:

— Como tus ojos, Brigitte, como tus ojos… que son, a la vez, cámaras y proyectores de belleza.

Corte a:

— El oleaje de la mirada de Brigitte, recuperándose de su reciente cresta, va disolviéndose en la tranquila superficie de un lago transparente… Oteka, entonces, puede mirar hacia el fondo de sus ojos y recordar el momento en que Luminita y Rayo [1], atendiendo las indicaciones de la Voz inte-rior que ambos escuchan, levantan una enorme roca y la avientan hacia el centro del lago. Conforme la roca se sumerge, van apareciendo, en la superficie, ondas en forma de círculos concéntricos, desde el centro hasta la orilla del lago… Y esa Voz, de timbre masculino y profundo, de un padre lleno de ternura, les dice que Él es como esa roca firme que está en lo profundo, y que las ondas que emana les quieren decir que los ama…

Brigitte (interrumpiendo a Oteka en sus ensueños, le exhibe toda su desnudez):

— ¿Y tú, Oteka, me amas?

Oteka:

— ¡Cómo no voy a amarte, Luminita… Beauty [2]… Brigitte!... Siempre he tenido sed de ti. ¿¡Qué sería de mí, si no amara la belleza!?

Brigitte (colocándose cuerpo a cuerpo, lo reta):

— Pero a mí, a mí en lo personal, ¿me amas, Oteka?

Oteka:

— ¿A ti… mujer de carne y hueso… a ti, Eva, a quien di el nombre de Brigitte?

Brigitte:

— Sí, a mí, a este ser que según tú es bello porque, despojado de toda vestidura, en su natural desnudez, es capaz de trasparentar el bien y la verdad… ¿me amas a mí, Oteka?... ¿o sólo soy para ti un símbolo, o la arcilla que modelas como un Pigmalión... o acaso el producto artesanal del barro o una de tus costillas… o como si le creyeses al tentador que no somos artífices, sino creadores, y que seremos como dioses?

Oteka:

— ¡Oh no, Eva, no caigas en su juego, no me entregues tu belleza como un instrumento del demonio!… ¡Por Dios, Brigitte, te amo, con todo mi corazón, por todo lo que eres y representas!… Y es necesario que sepas que, antes de llamarte Brigitte, ya te conocía y te amaba…

Brigitte:

— ¿Quieres decir que siempre me has amado por lo que soy y no por lo que quisieras que fuera?

Oteka:

— Tú bien sabes que, si no te amara por ambas razones, amada mía, ¿cómo podría justificar el que haya sido tu maestro?

Brigitte:

— Calla ya, maestro mío, déjame que perfume tu cuerpo con la valiosa esencia que he rociado sobre mis dorados y rizados cabellos… ¡y sigue haciéndome el amor! Házmelo por siempre, no pares jamás.

Oteka:

— Espero que así sea, mientras sigamos peregrinando por la fugacidad de nuestros caminos comunes, aprendiendo a cantar los nuevos cantares y, sobre todo, a comulgar, amada belleza mía…

Corte a:

El blanco tálamo de los comulgantes va siendo inflamado por tal resplandor que, si los excitados y extasiados cinéfilos no dejan de mirar la pantalla, corren el peligro de enceguecer…

Voz en off:

Así concluye la secuencia de cortometrajes o capítulos del decálogo de Brigitte… La cámara de la Metafílmica podría continuar filmando, si Oteka reencuentra la luz de un nuevo amanecer, y si la conspiración carga su cámara con otro rollo.



NOTAS:

[1]: Luminita y Rayo son los niños protagonistas de “El Mensaje de la Estrella”, primer largometraje en multimedia que se produce a nivel mundial, dirigido por Oteka.

[2]: Beauty es la joven protagonista del guión fílmico de Oteka y de Sergio Román, titulado “La belleza es gratis”.


AVANZA A: